Canales y Luces Rojas

(entrada escrita deliberadamente sin algunos caracteres porque me cansé de buscarlos en este teclado)

Primera entrada en el blog desde hace demasiado tiempo… no perderé tiempo como siempre explicando por qué fue, resumámoslo como dice un buen amigo en que “esas cosas pasan”.

Regresando al blog desde un lugar en el que hasta hace un par de semanas no creía visitar pronto: Amsterdam. Llevo poco mas de 24 horas aquí y a pesar del frío todo ha estado bastante bien, agradablemente TODA la gente con la que me he topado entiende y habla Inglés (mejor que yo, incluso: “my english is poor”).

Llegué por la manana cuando hacían unos 2 grados C a pesar de un sol bastante agradable, después de algunos problemas con el laberinto que pueden ser (con un mapa mal impreso)  las calles del centro llegué al hostal (Hostal Amigo, el de la tortuguita jajaja que es barato y bueno, pero no bonito y el árabe que tiene el turno de la noche es tan amable como una cucharada de mostaza).

Mi primer recorrido fue de vuelta a la Estación Central (pasando por la plaza Dam, las coffee shops con su olor a petate quemado y ninguna vitrina por mas que buscaba ver por fin ese cliché) para tomar un tren a Rotterdam.

A una hora mas o menos de Amsterdam y por solo 24.50 euracos (uuuuy, no le pierden), Rotterdam es una ciudad que da muy bien para un “day trip” desde Amsterdam. Destruida casi en su totalidad en la guerra, Rotterdam, tierra de Erasmus (del de a devis, no de los Erasmus que acaban tirados en la rambla en BCN y que algún día extranaré) es un sitio donde se han vuelto realidad algunas de las concepciones arquitectónicas mas interesantes que he visto (incluyendo un puente de mi compadre Calatrava) y sede del NAI (
Netherlands Architecture Institute) al que por cuestiones de hora no pude entrar (como anochece a las 6, los museos cierran poco antes de esa hora) y que está cerca del MuseumPark que también vale la pena.

El frío me corrió de Rotterdam (-3 grados, sin contar el viento) y regresé a Amsterdam decidido a descubrir si las vitrinas rojas eran un mito o no.

Sin darme cuenta, y guiándome por las lucecitas de colores, estaba ya en una calle con cuartitos iluminados por neones rojos pero con cortinas cerradas. Al final de la calle, a mi derecha una chica de esas que se ven en las películas golpeaba su ventanita (mas bien es una puerta, la puerta al pecado! muajajajaja… no, ya en serio es una puerta) para decirme que me acercara, seguramente tenía algo muy importante que decirme pero como no hablo neerlandés (y porque esas cosas de golpe sacan de onda, no es lo mismo una negra en la ramla que una modelo de victoria secret en una cajita de cristal) seguí mi camino. Topé con una (de las muchisimas) iglesia junto a un canal y pensé “ok, eso era… los cuartitos en esa calle” así que decidí buscar un lugar para tomar algo y celebrar mi aventura.  Buscando ese lugar fue cuando descubrí en realidad el distrito rojo de Amsterdam…

Decenas de cuartitos (chicos, grandes, deprimentes, similares a un consultorio de dentista, lujosos, con chicas morenas, asiáticas, arabes, negras, modelos, fetichistas, dominadoras, con una chica, con dos…) se entremezclan con pubs, vitrinas con arte,  coffee shops y tiendas de pizza y kebabs. Así mismo, sitios puestos por la ciudad donde aliviar la vejiga… en plena calle al lado de los canales (complicado entrar ahí… mucho hielo resbaloso y de desagradable procedencia).

Después de la Heineken mas cara so far, regresé a mi hostal, donde mis companeros de cuarto, tres chicos de NYC de 18 y 19 roncaban tranquilos.

Ahora estoy esperando a que el resto del grupo “shegue” al hostal, para recorrer Amsterdam de día. Veremos que cosas nos esperan.

Espero seguir haciendo entradas conforme avance el viaje. Dependerá de la disponibilidad de internet.

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